LA ÉTICA EN LA TERAPIA. Desde mi punto de vista y con relación a la terapia que practico.

Si hablo de “Ética” y “Neutralidad” hablo de dos temas muy diferentes. Teniendo en cuenta una de las definiciones encontradas en el diccionario: “Ética es una rama de la filosofía que estudia la moral y la manera de juzgar la conducta humana” y “Neutralidad es una posición, estado, perspectiva o actitud que no se inclina por alguna oposición y que no participa en un conflicto o contienda”, por lo cual la ética indica o juzga lo que está bien o mal y la neutralidad no aplica el juicio, armoniza.

Entonces, hablaré de la “Neutralidad” que caracteriza mi visión y lo que practico, cuando reconozco mi verdad y la verdad de otros sin juicio.

Para darle forma a la neutralidad, imaginemos un “imán” con sus dos caras: positiva y negativa en equilibrio, en armonía.

En el ser humano este imán con cara negativa y positiva la podemos representar con nuestras emociones. Todo aquello que nos duela, nos genere miedo o resistencia, sin sentido ni fin, se convierte en experiencias olvidadas o traumáticas, pendientes de atender e integrar. Estas emociones acumuladas serían la parte de la cara negativa del imán. Y todo aquello que hemos aprendido, incluido, integrado y reconocido, que nos genera confianza, paz y claridad, sería parte de la cara positiva del imán. Tanto la cara negativa como la positiva, hacen parte del proceso de llegar a la neutralidad, por eso es tan importante una como la otra, sólo el equilibrio entre las dos caras nos alinea en alguna medida.

¿Cómo reconocer si en alguna medida, somos neutrales o equilibrados? Mi propia vida es un indicador del exceso o carencia de polaridad en la que me estoy moviendo o estoy atrayendo. 

Si hablamos de la cara negativa podemos tomar nota de, cuanto sufro por exceso de empatía o por carencia de empatía conmigo mismo o con los demás. O si ya no sufro, porque no puedo empatizar con nadie, algo parecido a “no sentir” o a la “insensibilidad” en alguna medida, porque el umbral del dolor y empatía han superado los límites o no se han desarrollado aún, y no presento manifestación ante el dolor en alguna medida o situación.

Si hablamos de la cara positiva podemos tomar toma de, cuánta felicidad, motivación, agradecimiento, aceptación, reconocimiento y aprendizaje vivo en mi día a día y en mi vida en general.

Y si hablamos de neutralidad, es porque nuestro negativo está armonizado con nuestro positivo. Sin excesos ni carencias de sufrimiento o felicidad, sin excesos ni carencias de trauma y aprendizaje. La manifestación de este equilibrio se verá reflejada en la vida diaria, cuando el nivel de empatía conmigo mismo, es igual a la empatía que siento por los demás y por la situación. Vivo neutralidad en alguna medida, cuando ya he desarrollado la armonía entre todas las partes en alguna medida. Porque he unido o incluido, al mismo tiempo y en la misma medida, las verdades de todas las partes implicadas. Sin generar fricción, resistencia ni sufrimiento, al contrario, gracias a la empatía en equilibrio con relación a todas las direcciones, vivo con confianza, claridad, certeza y verdad.

Cada ser humano vivimos nuestra propia verdad, desde un punto de vista diferente, desde un nivel de consciencia diferente y desde una historia vivida diferente y única. Entonces lo que nos dará equilibrio no es defender, juzgar o luchar por nuestra verdad, sino reconocerla y asumirla con libertad, cada uno la nuestra.

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